En el contexto geográfico y económico del Centro Histórico de La Habana Vieja surge, en el año 2011, el Proyecto La Moneda Cubana, que propone el entrenamiento en técnicas gastronómicas de un grupo de jóvenes desvinculados con la finalidad de prepararlos para ser emprendedores de sus propios negocios o satisfacer las demandas de fuerza de trabajo del sector no estatal y así lograr la reincorporación integral a la sociedad y el mejoramiento de su calidad de vida.

El proyecto, concebido por el delegado del barrio y el dueño del restaurante La Moneda Cubana, fue una alternativa de solución ante problemáticas identificadas en la Circunscripción Nº 6 del Consejo Popular Catedral, relacionadas con la falta de orientación y motivación de muchachas y muchachos, entre 17 a 27 años de edad, que no poseían vínculo estudiantil o laboral y con un nivel educacional de 9no a 12 grado. Se trabajó con jóvenes interesados en aprender el oficio de la gastronomía, pertenecientes a La Habana Vieja.

El entrenamiento comenzó con 21 muchachas y muchachos; el primer taller impartido, con una duración de cuatro meses, habilitó en técnicas de salón a 13 talleristas que formaron parte de la nómina del restaurante La Moneda Cubana, quien desde los inicios apoyó el proceso de enseñanza-aprendizaje; posteriormente, se replicó en ese mismo año, con el acompañamiento de la Federación Culinaria de la República de Cuba y se incorporó la temática de cocina a partir de la demandas realizadas, en esta ocasión se graduaron 26 jóvenes.

El taller se repitió en el 2012, ante el interés del gobierno local y de otros muchachas y muchachos desvinculados de diferentes municipios de la capital; 35 jóvenes fueron beneficiarios, pertenecientes en su mayoría a La Habana Vieja, Diez de Octubre, Centro Habana, Habana del Este y San Miguel del Padrón; en esta etapa se realiza el convenio oficial con la Asociación Culinaria de la República de Cuba y en el año 2014 con la Asociación de Cantineros de Cuba para la cooperación con el programa. El éxito e impacto de los talleres, en esta etapa favoreció el surgimiento de un programa de entrenamiento más integral, con una duración de tres años y la incorporación de temáticas acordes con las necesidades de capacitación, los desafíos del momento y las tendencias internacionales.

En años sucesivos 2013 y 2014 se entrenaron 76 muchachas y muchachos; en el 2015 son beneficiarios del entrenamiento 175 jóvenes. A partir de los resultados de evaluaciones realizadas se reordena el tiempo del entrenamiento según los grupos de edades, de 15-16 años se mantiene en tres años y a partir de los 17 años de edad son dos años de duración, situación que favorece la culminación del entrenamiento en dos años a las muchachas y muchachos matriculados en el 2014. En el 2016 se cuenta con una matrícula de 514 jóvenes. Además, se amplió la incorporación a trabajadores mayores de 27 años con interés de aprender el oficio en la modalidad de cursos por encuentro de dos años.